Paisaje y Territorio como identidad cultural
El municipio de Blanca, situado en el noroeste de la Región de Murcia y en el corazón del Valle de Ricote, representa un enclave excepcional donde se encuentran el paisaje natural, las prácticas agrícolas tradicionales, la memoria colectiva y los saberes, generando un territorio vinculado a su entorno ecológico. Este legado constituye un Patrimonio Natural de alto valor ambiental y una expresión del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI), en tanto se manifiesta a través de técnicas, usos del espacio, rituales y formas de vida transmitidas de generación en generación. El patrimonio natural de Blanca —desde sus relieves montañosos hasta su sistema hidráulico tradicional— no puede entenderse desligado de las prácticas humanas que lo han modelado y habitado. El reconocimiento de esta dimensión cultural de la naturaleza se alinea con los enfoques contemporáneos de salvaguarda del PCI, tal y como se recoge en la Convención de la UNESCO de 2003.
El término municipal de Blanca presenta una orografía compleja, marcada por el paso del río Segura —eje de vida e identidad territorial— y por formaciones montañosas como la Sierra de la Pila, la Sierra del Solán o el Alto de Solvente. Este conjunto de relieves abruptos y vegas fértiles ha determinado históricamente los usos del suelo, la organización de los núcleos de población y la configuración de un paisaje cultural de gran valor etnográfico. Las aguas del Segura, junto a la red de acequias, azarbes, portillos y norias, dan lugar a un sistema de regadío tradicional que aún hoy sostiene la actividad agrícola. Este sistema hidráulico, gestionado colectivamente mediante normas orales y comunitarias, compone un saber transmitido entre generaciones, y forma parte del Patrimonio Agrícola Inmaterial del Valle de Ricote. El uso del agua no solo tiene una dimensión técnica, sino también simbólica y ritual, presente en prácticas festivas, refranes, creencias y ciclos agrícolas compartidos.
El ecosistema local de Blanca integra una biodiversidad de notable riqueza, propia del clima mediterráneo semiárido. Entre las especies vegetales destacan el pino carrasco (Pinus halepensis), el romero (Rosmarinus officinalis), el esparto (Stipa tenacissima), el tomillo (Thymus vulgaris), el lentisco (Pistacia lentiscus), así como especies propias de zonas húmedas como el taray o la adelfa en los márgenes fluviales. El esparto, en particular, ha dado lugar a un oficio tradicional ejercido históricamente por mujeres —las esteras y esparteras—, cuya labor, además de permitir el sustento económico familiar, generaba un conjunto de saberes técnicos, canciones de trabajo y repertorios orales que forman parte del PCI blanqueño. Estos conocimientos vinculados a las propiedades de las plantas autóctonas han sido conservados en el ámbito doméstico y comunal, constituyendo una forma de gestión sostenible del entorno.
La fauna incluye aves emblemáticas como la garza real, el martinete, el búho real, el águila calzada o la chova piquirroja, presente en las áreas ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves) del entorno de la Sierra de la Pila. El avistamiento y reconocimiento de estas especies ha sido integrado también en prácticas populares, refranes y actividades lúdicas como los juegos tradicionales y las excursiones escolares. Blanca forma parte del ámbito de protección del Parque Regional de la Sierra de la Pila, declarado espacio natural protegido por su valor geológico, faunístico y botánico. En su término municipal se localizan zonas incluidas en la Red Natura 2000 y catalogadas como Lugares de Interés Comunitario (LIC). Este reconocimiento institucional subraya la importancia ecológica del municipio, pero también llama la atención sobre su carácter de paisaje cultural habitado.
El Parque Botánico de Las Cuevas, en la ribera del río Segura, se concibe como un lugar de interpretación de la flora autóctona y de reconexión con los usos tradicionales del medio. Cuenta con especies etiquetadas, zonas de descanso, miradores y áreas didácticas donde la población local —en especial la comunidad escolar— realiza actividades que combinan educación ambiental con transmisión del conocimiento oral.
La existencia del Centro de Interpretación de la Naturaleza de Blanca, ubicado en la antigua Fábrica de la Luz, ha permitido articular rutas temáticas en torno al agua, la fauna, los senderos tradicionales y la memoria de los oficios vinculados al medio rural. Estas actividades, dirigidas tanto a escolares como a visitantes, consolidan un modelo de educación patrimonial que promueve el diálogo intergeneracional y la revalorización del saber local. Dentro del imaginario colectivo, el paisaje natural de Blanca también ha sido escenario y protagonista de relatos populares, toponimias locales, prácticas religiosas al aire libre y otras expresiones orales que enriquecen su dimensión cultural. La percepción del territorio como fuente de identidad, memoria y sentido, refuerza su valor como patrimonio vivo.
Patrimonio Hidráulico: Proyecto Legado Vivo
El proyecto Legado Vivo, impulsado desde 2013 por las asociaciones La Carrahila y Caramucel, naturaleza e historia, constituye una iniciativa de ecomuseo centrada en la señalización, protección, investigación y divulgación del patrimonio cultural del Valle de Ricote, con especial atención al paisaje irrigado y a los elementos hidráulicos históricos. En el marco de este proyecto, se desarrolló el itinerario señalizado “Patrimonio hidráulico de la Huerta de Blanca”, una ruta homologada de aproximadamente 4 kilómetros, autorizada por el Ayuntamiento de Blanca en 2020 y ejecutada a comienzos de 2021 con el apoyo de la Universidad de Murcia y la colaboración del voluntariado local. El objetivo principal del itinerario es recuperar, interpretar y poner en valor un conjunto de infraestructuras hidráulicas de diferentes épocas —desde la Edad Media hasta el siglo XX— que conforman el paisaje agrícola tradicional de la huerta de Blanca. Esta intervención tiene un doble propósito: por un lado, fortalecer el vínculo identitario de la población local con su territorio mediante el conocimiento de su historia hidráulica; por otro, ofrecer un recurso turístico-cultural complementario, con potencial de dinamización económica para el municipio.
El recorrido incluye la señalización e interpretación de quince elementos hidráulicos relevantes, tales como la Noria del Campillo, la Fábrica de la Luz, la Acequia Principal de Blanca, el Lavadero de las Excanales, diversas norias y acueductos, motores hidráulicos, y la Presa del Pantano. Cada hito ha sido dotado de paneles informativos, códigos QR y postes direccionales, en un esfuerzo por facilitar el acceso al conocimiento tanto a visitantes como a la población residente. El itinerario, concebido desde una perspectiva interdisciplinar, permite una lectura paisajística e histórica de los sistemas de riego tradicionales, articulando una interpretación cronológica del espacio agrícola. Este enfoque metodológico combina arqueología hidráulica, análisis cartográfico, memoria oral y documentación histórica.
El proceso de ejecución del itinerario se desarrolló en dos fases principales. En diciembre de 2020 se instalaron los primeros nueve hitos, y a comienzos de 2021 se completó el recorrido. La inauguración oficial incluyó una ruta interpretativa con participación ciudadana y presentación de materiales divulgativos como folletos y reconstrucciones visuales de elementos históricos, entre ellos la Noria del Campillo, elaboradas por el diseñador blanqueño Miguel Ángel Molina Espinosa. A nivel técnico y patrimonial, la Acequia Principal de Blanca —de origen andalusí— destaca como eje vertebrador del sistema de riego, irrigando más de 74 hectáreas ya en el siglo XIX y vinculando norias de sangre, motores, acueductos y lavaderos en un complejo sistema hidráulico que aún conserva parte de su funcionalidad.
Este proyecto ha sido reconocido por su valor metodológico y patrimonial, siendo galardonado con el Premio Hispania Nostra 2023 en la categoría de señalización y difusión del patrimonio cultural y natural. En conjunto, el itinerario “Patrimonio hidráulico de la Huerta de Blanca” representa un modelo ejemplar de actuación cultural integrada, que conjuga investigación histórica, recuperación patrimonial, participación ciudadana y sostenibilidad territorial. Al hacerlo, contribuye decisivamente a la preservación de la memoria agrícola e hidráulica del Valle de Ricote y a la revalorización de su paisaje como bien común.
Colaboradores
- Dirección del proyecto: Annie Chiclano, gestora cultural en AADK Spain.
- Estética del proyecto: Nicolás Dardano.
- Diseño web: Alejandro Rodríguez, Ayuntamiento de Blanca
- Equipo de investigación: Annie Chiclano, Ángel Ríos y Ángel Cano.
- Imágenes y vídeos: Comunidad local de Blanca.
- Diseño sonoro: Selu Herraiz, AADK Spain.
- Curaduría de la exposición "Blanca Memoria Digital": Elena Azzedin, AADK Spain.
- Producción y logística de la exposición "Blanca Memoria Digital": Juan Conesa, AADK Spain.
AYUDAS PARA PROYECTOS DE SALVAGUARDA DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL
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