El municipio de Blanca se caracteriza por albergar una amplia variedad de elementos que componen su banda sonora particular. Este paisaje sonoro, generado por la interacción entre elementos naturales, cotidianos, festivos y devocionales, constituye una expresión de su Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI). Se trata de una sonoridad que acompaña la vida diaria de sus habitantes, articulando la memoria colectiva y definiendo el ethos identitario del lugar.
El fluir de las aguas del río Segura, que atraviesa el municipio, aporta una base sonora constante, la manifestación base que da lugar a la Cultura del Agua en Blanca. A este elemento sonoro, se suman los sonidos de las acequias en jornada de riego, donde aún se conserva la tradicional técnica del portillo. Otro de los sonidos relacionados con la Cultura del Agua y la fauna, es el aterrizaje suave de la garza real sobre las aguas del Segura, buscando alimento, instantes posteriores al amanecer.
Entre los elementos de mayor carga simbólica de la cultura sonora de Blanca, destacan los toques de campanas, que actúan como marcadores tanto temporales como emocionales, organizando la vida comunitaria y expresando el sentir colectivo. Más allá de su función litúrgica, estas sonoridades forman un lenguaje acústico compartido, comprensible para toda la comunidad. Un ejemplo significativo son los toques fúnebres, que varían en función de la persona fallecida: tres toques consecutivos si se trata de un hombre y dos si es mujer; en el caso de los niños, se utiliza la llamada señal de ángel, ejecutada con las campanas pequeña y mediana.
La iglesia parroquial de San Juan Evangelista, antiguo oratorio islámico transformado en templo cristiano en el siglo XVI, alberga una torre campanario en la que se alojan actualmente tres campanas, fundidas en 1942 tras la pérdida de las originales durante la Guerra Civil. Donadas por los hermanos Generoso y Magín Molina Fernández, reciben los nombres de Antoñita, Maruja y Carmina, y marcan su presencia en los momentos de culto, en el rezo del Ángelus, y en los rituales de despedida, donde adquieren un carácter profundamente simbólico y comunitario.
Durante la Semana Santa, las campanas enmudecen en los días centrales del Triduo Pascual, desde Jueves Santo hasta la misa de Resurrección. En su lugar, el protagonismo sonoro lo asume la matraca, un antiguo instrumento de percusión hecho en madera que, al ser accionado manualmente desde el campanario, anuncia la salida de los pasos procesionales a la plaza. Su nombre, derivado del árabe mitraga —que significa «martillo» o «golpear»—, alude a su función litúrgica como sustituto ritual de las campanas, evocando un tiempo de recogimiento mediante una sonoridad densa, austera y de honda resonancia simbólica. Durante el resto del año, la matraca suena todos los viernes durante un minuto a desde las 15:05h hasta las 15:06h.
La cultura sonora de Blanca también tiene un lugar destacado en sus celebraciones populares. Durante la Romería de San Roque, patrón del municipio, el ambiente se llena de la tradicional melodía de La Burra, himno popular que acompaña la peregrinación del santo hacia su ermita, acompañado por el sonido festivo de tracas y cohetes. Esta manifestación sonora, intensamente comunitaria, encarna la continuidad de una devoción transmitida de generación en generación.
La tradición oral y musical ocupa un lugar central en la sonoridad blanqueña, destacando las actuaciones de las peñas huertanas La Capaza y El Ciecón, que, con sus jotas, malagueñas, guitarras, bandurrias y castañuelas, activan el espacio público en primavera, evocando una ruralidad colectiva. En la época navideña, la Cuadrilla de Las Benditas Ánimas recorre las calles con sus cantos y aguinaldos, concluyendo su actividad en la emotiva Despedía del 6 de enero celebrada en la Parroquia San Juan Evangelista.
El repertorio sonoro de Blanca se enriquece también con las canciones de trabajo, entonadas en el siglo XX por mujeres en fábricas de esparto. Estas melodías, cantadas mientras se tejían esteras constituyen testimonios del rol femenino en la economía y cultura local.
No menos significativo es el sonido del mercado de los jueves, donde las conversaciones matinales entre vecinos de todas las edades generan un bullicio reconocible, casi ritual. El tintineo de cucharillas en las tazas de café, compartidas entre familiares y amistades, acompaña estos encuentros, consolidando el mercado como un espacio colectivo de socialización e intercambio generacional.
Esta banda sonora compuesta por voces, ruidos, melodías y silencios configura una identidad acústica propia, cuya documentación y salvaguarda resulta imprescindible.
Colaboradores
- Dirección del proyecto: Annie Chiclano, gestora cultural en AADK Spain.
- Estética del proyecto: Nicolás Dardano.
- Diseño web: Alejandro Rodríguez, Ayuntamiento de Blanca
- Equipo de investigación: Annie Chiclano, Ángel Ríos y Ángel Cano.
- Imágenes y vídeos: Comunidad local de Blanca.
- Diseño sonoro: Selu Herraiz, AADK Spain.
- Curaduría de la exposición "Blanca Memoria Digital": Elena Azzedin, AADK Spain.
- Producción y logística de la exposición "Blanca Memoria Digital": Juan Conesa, AADK Spain.
AYUDAS PARA PROYECTOS DE SALVAGUARDA DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL
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